Juan Galdo
Mindset & Acción15 de octubre de 2024·4 min de lectura

Todo es posible. Te lo prometo.

Me fui a Colombia sin amigos, sin familia, con lo justo para sobrevivir. El dinero se acabó. Un domingo a las 5pm decidí que no me iba a rendir. Esto es lo que pasó después.

Todo es posible. Te lo prometo.

Esta foto la tomé el primer día que entré a la universidad en Colombia.

No podía creer que estaba ahí. Era exactamente como los videos de YouTube que había visto mil veces: los pasillos, los edificios, el ambiente. Había peleado por esa beca en Bolivia sin saber bien qué me esperaba, sin conocer a nadie, sin tener la menor idea de cómo era vivir en otro país. Simplemente me animé y me fui.

Llegué sin amigos, sin familia, solo con plata para sobrevivir.

La realidad que no vi venir

Lo que no calculé fue que Colombia me iba a costar el doble que Bolivia.

Mis compañeros —muchos gringos— salían a comer sin pensarlo dos veces. Yo pedía lo más barato del menú, o directamente no pedía nada y tomaba agua. En casa comía pan, garbanzo, fideo.

Comida del día a día

No era lo ideal, pero era lo que había. Me dije que era temporal. Que valía la pena.

Pero pasaron dos meses y el dinero ya no alcanzaba para más.

El domingo que lo cambió todo

Era domingo, 5 de la tarde. Estaba sentado solo, con la cabeza llena de números que no cerraban y la idea de tener que volver a Bolivia sin haber terminado lo que vine a hacer.

Me duró poco el bajón.

Lo que me dije en ese momento fue simple: "Ya estoy aquí. Que valga la pena."

Al día siguiente empecé a buscar trabajo. La universidad lo prohibía para los becados, pero eso ya no me importaba. No podía irme a casa sin al menos una reunión agendada o dos contactos nuevos. Le hablé a todo el mundo: amigos, profesores, conocidos. A cualquiera que pudiera conectarme con algo.

El momento

Dos semanas después, en plena clase, vino un expositor a hablar sobre UI/UX. Al terminar, el profesor —que era su amigo— le mencionó que yo estaba buscando trabajo.

El tipo dijo que necesitaban un ingeniero de producto y que me postulara en LinkedIn.

Yo ni sabía qué era LinkedIn.

Lo busqué, creé el perfil, me postulé. Me invitaron a una entrevista en persona. Ahí solté todo: mi historia, que quería quedarme, que no me iba a rendir, que iba a luchar por hacerlo funcionar.

Me ofreció 3 millones de pesos por 6 meses.

Se me hizo un nudo en la garganta. Hasta hoy recuerdo esa sensación.

Primera reunión de trabajo

Me fui a casa y le conté a mi mamá. Era mi primer trabajo en toda mi vida.


Todo es posible. No como frase de póster, sino como algo que viví. Con hambre real, con miedo real, con un domingo de 5pm que pudo haber terminado diferente.

Si estás en ese punto ahora mismo: ya estás ahí. Que valga la pena.

Juan Galdo

Juan Galdo

Boliviano en Colombia. Construyendo sin certeza.